Turismo gastronómico: Cuando el sabor guía el viaje
- Vanessa Mariscal

- 19 sept 2025
- 3 Min. de lectura

La comida y la bebida (F&B) trascienden la idea de una simple cena: encarnan la esencia de la cultura, la historia y la identidad local. Hoy en día, los viajeros siguen cada vez más sus papilas gustativas, haciendo de la cocina una guía para el descubrimiento. Ya sea a través del arte de los restaurantes con estrellas Michelin o de la autenticidad de los vibrantes mercados callejeros, el turismo gastronómico está cambiando la forma de experimentar los destinos.
Inspiradores viajes culinarios por todo el mundo
San Sebastián, España – Capital culinaria de la tapa y la tradición. Conocida por sus bares de pintxos y sus restaurantes con estrellas Michelin, San Sebastián combina a la perfección innovación y tradición. Los visitantes exploran callejuelas donde cada bocado cuenta una historia de cultura y orgullo vascos, mientras la ciudad impulsa el turismo a través de festivales culinarios y rutas gastronómicas.
Bangkok, Tailandia – La comida callejera como atracción mundial. Bangkok, con sus chisporroteantes woks y sus vibrantes mercados nocturnos, ha transformado la cocina local en una experiencia de fama mundial. Desde el pad thai en los puestos callejeros hasta la buena mesa en Gaa o Nahm, la comida conecta a los viajeros con el patrimonio tailandés, y la UNESCO incluso reconoce la cultura gastronómica callejera de Bangkok como una tradición viva.
Oaxaca, Mexico – Flavors of Ancestry. Oaxaca, rica en patrimonio indígena, ofrece tours de moles, tlayudas y mezcal que sumergen al visitante en tradiciones centenarias. El turismo culinario no sólo eleva la reputación mundial de la ciudad, sino que también sostiene a las comunidades y artesanos locales.
Tuscany, Italy – De los viñedos a las granjas. Colinas onduladas y cocinas rústicas transforman la Toscana en una postal viviente del patrimonio culinario. Catas de vino, cenas de la granja a la mesa y búsquedas de trufas fusionan ocio e identidad, convirtiendo la gastronomía en un componente central de su modelo turístico.
El papel estratégico de la gastronomía en la hostelería
Inmersión cultural a través de la comida. Las comidas son relatos de historia, ingredientes y costumbres. Las experiencias culinarias permiten a los viajeros saborear el patrimonio de formas que ninguna guía turística puede captar.
Marca e identidad del destino. Al igual que el sushi define a Japón o la pasta a Italia, el turismo gastronómico se ha convertido en una herramienta clave de marca. Los destinos utilizan la gastronomía para proyectar su singularidad y atraer el reconocimiento mundial.
Impacto económico y social. Según informes del mercado mundial, el turismo culinario está previsto que crezca de 11.500 millones de dólares en 2023 a más de 40.000 millones en 2030, creando puestos de trabajo, sosteniendo a los productores e impulsando las economías regionales. Solo en España, la gastronomía aporta casi el 27 % del PIB del país y mantiene millones de puestos de trabajo, lo que demuestra su importante impacto como motor económico.
Impresiones duraderas y relevancia emocional. Los viajeros pueden olvidar la distribución de los hoteles, pero rara vez olvidan una cata de mezcal a la luz de las velas en Oaxaca o una cena crucero al atardecer en Estambul. La comida es una conexión profundamente personal y emocional que fideliza a destinos y visitantes. Sostenibilidad e inovación las prácticas "de la granja a la mesa", la conservación de técnicas ancestrales y las rutas gastronómicas de inmersión adaptan la gastronomía a las exigencias modernas de autenticidad y sostenibilidad.
Conclusión
Desde la cultura española de los pintxos hasta la comida callejera de Bangkok, pasando por los ancestrales moles de Oaxaca y los viñedos de la Toscana, el turismo gastronómico une cultura, economía e identidad de forma poderosa.
No sólo sirve comidas: sirve tradición, memoria y conexión, demostrando que, en hospitalidad, los viajes más inolvidables suelen empezar en la mesa.




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